Historia de los correos
en Colombia. Prefilatelia

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Marca postal de pasta. Es la más antigua conocida de la Nueva granada 1772.

JUAN SANTA MARIA

Fotos: Museo Filatélico
Mapas: Martha Raquel Herrera

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Carreras de correos en 1794

 

 

 

 

 

 

 

Desde el descubrimiento de América hasta mediados del siglo XVIII los correos en el nuevo mundo estuvieron en manos de particulares, debido al privilegio que concedió la reina doña Juana, el 14 de mayo de 1514, a Don Lorenzo Galíndez de Carvajal y a sus herederos, nombrándolo "Correo Mayor de las Indias descubiertas o por descubrir".

Los descendientes de don Lorenzo se domiciliaron en Lima y trataron infructuosamente de establecer algunas líneas de correos en el virreinato del Perú o de subcontratar en arrendamiento el servicio, pero no obtuvieron buenos resultados.

Con la llegada de los Borbones al trono de España, en los albores del siglo XVIII, se inició un largo proceso para abolir el privilegio del correo mayor y reincorporar a la corona la renta de correos.

Durante los dos siglos y medio en que existió el privilegio del correo mayor no se conoce que en la Nueva Granada se hubiera establecido algún servicio de correos. Las cartas se enviaban a la mano por medio de peones particulares, de chasquis o por conducto de los trajinantes *.

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Sello postal lineal de Sogamoso, usado entre 1790 y 1820.

La situación de las comunicaciones llegó a ser tan crítica, que don José Pizarro, marqués de Villar y virrey de la Nueva Granada, resolvió por su cuenta y a cargo de la Real Hacienda establecer líneas de correos entre Santafé, Cartagena y Quito:

En 1750 se inició "la carrera de Cartagena" que seguía el recorrido Santafé – Villeta – Guaduas – Honda – Nare - El Banco – Mompox – Tenerife - Barranca del Rey - Cartagena.

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Sobre de carta con el sello de Popayán.

Así mismo "la carrera de Popayán - Quito", que seguía el recorrido Santafé - La Mesa de Juan Díaz – Tocaima – Purificación - Villa Vieja – Neiva – Gigante - La Plata – Popayán – Pasto – Túquerres – Tulcán – Ibarra – Otavalo - Quito.

Al año siguiente, en 1751, se establecieron dos nuevas carreras para comunicar al virreinato con la capitanía general de Venezuela.

La carrera Santafé - Maracaibo seguía el recorrido Santafé – Ubaté - Tunja - Santa Rosa – Cerinza – Sátiva – Soatá – Tequia – Málaga – Chitagá – Pamplona - Villa del Rosario – Cúcuta - San Cristóbal - La Grita – Bailadores – Mérida – Gibraltar - Maracaibo.

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Sello postal lineal usado en la Gran Colombia entre 1824 y 1832.

La otra carrera fue la conocida como "carrera de Girón", que comunicaba a Santafé -Zipaquirá – Ubaté – Chiquinquirá - Villa de Leiva - Puente Real – Vélez - Guadalupe – Oiba - San Gil – Socorro – Piedecuesta - Girón.

Estas cuatro carreras se hacían con itinerarios fijos, bien organizados y con frecuencias quincenales o mensuales, según la importancia o el volumen del servicio.

Enterados de estos hechos los descendientes de don Lorenzo Galíndez de Carvajal, entablaron una demanda e hicieron valer sus privilegios, de manera que los correos continuaron prestando el servicio pero todo el beneficio era para ellos.

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Sello lineal de Sogamoso, usado de 1840 a 1859. Costaba 15 centavos.

Mientras esto ocurría en la Nueva Granada, el rey de España seguía buscando la forma de reincorporar los correos de Indias a la corona y de reglamentar el servicio de correos en la península. En 1762 fue nombrado don Jerónimo de Grimaldi "Superintendente General de Correos" y se expidieron varias reales cédulas mediante las cuales se organizaban los correos en todo el reino. El 15 de octubre de dicho año se reglamentaron los oficios de administradores, interventores, oficiales, carteros, mozos, guardias, postas, postillones, etc. En diciembre de 1763 se reglamentó el servicio de pliegos certificados.

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Sello postal lineal de Purificación, usado entre 1810-1820.

El 20 de agosto de 1764, se reglamentó la forma de despachar los correos desde

España por la ciudad de La Coruña y se ordenó que todas las cartas que salieran para las Indias fueran marcadas con un sello que dijera España. También se ordenó que todas las cartas recibidas de América tuvieran un sello
que dijera Indias, para que en España los Oficios pudieran cobrar los portes con conocimiento. El 24 de agosto del mismo año se reglamentó el correo marítimo desde España a las Indias Occidentales.

Durante estos años seguían adelantándose las negociaciones entre la corona y don Fermín Francisco de Carvajal y Vargas, conde del Castillejo y del Puerto, quien como noveno correo mayor de Indias hizo absurdas y exageradas exigencias, hasta que finalmente se llegó a un entendimiento y el 13 de octubre de 1768 se firmó un acuerdo según el cual la corona asumía el pleno dominio de la Real Renta de Correos.

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Sello colonial lineal, puesto en la estafeta de Yolombó para ser enviado por la carrera San Bartolomé.

El marqués de Grimaldi envió en 1770 al virreinato de la Nueva Granada al señor José Antonio de Pando, experto en la organización de los correos y quien había prestado grandes servicios a los correos en México. Con su conocimiento y experiencia, el señor Pando fijó los itinerarios de todas las carreras de correos, el valor de los portes según el peso de los envíos y las distancias recorridas. Todas las recomendaciones del señor Pando fueron escritas en un largo informe, que con el correr de los años y por muy extrañas circunstancias fue a parar a la Biblioteca Nacional de Nueva York. Este informe se conoce hoy como "El manuscrito de Pando" y recientemente lo reprodujo el Club Filatélico de Caracas.

Una de las innovaciones que se introdujeron a los correos fue la generalización del uso de las marcas postales y de las marcas de origen, que servían para determinar con precisión el recorrido de las cartas, fijando con exactitud el lugar de origen y el de destino, para así cobrar los portes correctamente. Cuando el valor del porte de la carta se pagaba en el lugar de origen, se sellaba la carta con la palabra Franca; en cambio si los portes eran a cargo del destinatario, se sellaba con la palabra Debe.

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Sello lineal de Mariquita, usado entre 1840 y 1859. Costaba 1.1/2 reales. Sello colonial lineal colocado en la estafeta de Rionegro con destino Medellín. El sello Franca indica que el porte fue pagado en el lugar de origen.

Con la reglamentación y aplicación de estas marcas postales, se inicia el período conocido como prefilatélico, que habrá de finalizar al establecerse el uso de las estampillas.

PREFILATELIA

La prefilatelia colombiana cubre el período 1770-1859. La marca postal más antigua conocida es la de Santafé, de enero de 1771, seguida de las marcas de Pasto, Cartagena, etc.

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Sobre enviado a Medellín o Antioquia por la carrera de Cartagena.

El uso generalizado de las marcas postales se inicia casi simultáneamente en Europa y América. Se conocen algunas marcas muy antiguas, que más bien constituyen casos aislados, como las famosas Bishops Marks de 1661. El señor Henry Bishop, administrador general de los correos de la Gran Bretaña, ordenó que las cartas fueran selladas con un sello circular pequeño que indicara el día del mes en el que la carta había sido introducida en la oficina de correos y con el fin de que los carteros no demoraran su entrega. Las marcas Bishop son consideradas como las marcas postales más antiguas conocidas.

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Carta enviada desde Medellín al alcalde de Rionegro. El sello Debe indica que el porte debe ser pagado por el destinatario.

Entre otras marcas postales antiguas se conoce la utilizada por Filippo Nerli, administrador general de los correos de Roma, quien utilizó un sello circular con sus iniciales FN para identificar todas las cartas cursadas por su oficina en 1682.

Roma y Venecia, en Italia, utilizaron marcas de origen a partir de 1699; Barcelona y Tarragona, en España, a partir de 1717. Los correos de Suecia, que acaban de celebrar los 350 años de su iniciación oficial en 1636, utilizaron marcas de origen en Estocolmo desde principios del siglo XVIII.

En el continente americano la marca postal más antigua es la del correo mayor de Veracruz del año 1756.

Sin embargo, el uso de las marcas postales y de las marcas de origen con fines fiscales puede decirse que se generaliza hacia el año 1770 tanto en Europa como en América.

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Sello colonial rectangular colocado en Caracas con destino a Medellín.

La organización de los correos en la Nueva Granada se fue perfeccionando con rapidez y en poco tiempo el servicio alcanzó todas las poblaciones importantes. La última carrera de correos establecida durante el virreinato de la Nueva Granada fue la de Antioquia el 4 de octubre de 1777. Por orden del virrey Manuel Antonio Flórez, se pregonó un edicto que decía: "Por cuanto han representación del Administrador General de Correos de esta capital en alivio del común y beneficio de esta renta, tengo resuelto y determinado se establezcan correos desde esta capital, para la provincia de Antioquia, Villa de Medellín, Yolombó, Cancán, Rionegro y Marinilla. La Caja Principal y Administración será en Medellín, por ser parece el lugar más apropiado por su situación, más poblado y rico y de más comercio".

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Sello colonial rectangular colocado en la estafeta de San Luis.

 

La organización de los correos en España y sus colonias se complementa definitivamente con la ordenanza dada en Aranjuez el 8 de junio de 1794, base del sistema postal de la Nueva Granada, que se mantuvo en vigencia con reformas insignificantes durante la Independencia y los primeros años de la República, hasta mediados del siglo XIX.

Vale la pena enumerar algunas de las características más notorias que rigieron el sistema postal de la primera mitad del siglo XIX hasta la aparición de las estampillas.

Había una Administración General de Correos en Santafé con oficinas principales en Cartagena, Cartago, Honda y Popayán; subprincipales en Medellín, Mompox, Panamá, Pore, Rosario de Cúcuta, Santa Marta, Socorro y Tunja; además con 88 oficinas subalternas o agregadas que cubrían todo el territorio de la Nueva Granada.

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Sello colonial rectangular colocado en Puerto Nare.

 

Las carreras de correos, según la importancia, prestaban servicios semanales, quincenales o mensuales.

Para la correspondencia existían varios servicios: a) La correspondencia a debe, cuando el destinatario pagaba los portes, que era el caso más frecuente. Este servicio a debe todavía existe en algunos países, al menos parcialmente, como es el caso del Reino Unido. Cuando el porte pagado es insuficiente, o se omiten las estampillas, el destinatario debe cancelar su valor. b) La correspondencia franca, si el remitente prepagaba el porte, caso menos frecuente en aquella época, pero que se fue generalizando con el correr del tiempo; con la aparición de las estampillas todos los portes de la correspondencia son prepagados, o sea que el servicio postal que hoy tenemos equivale a la correspondencia franca de nuestra época prefilatélica. c) Correspondencia de oficio, para el servicio del gobierno o de ciertas entidades que gozaban de franquicia postal. d) Correspondencia certificada, cuando al remitente se le devolvía una constancia de que el destinatario había recibido la comunicación.

Para identificar estos servicios, cada estafeta, o sea cada oficina de correos, tenía sellos o marcas postales que se aplicaban a las comunicaciones. Para estas marcas generalmente utilizaban tintas de color rojo pero con frecuencia se utilizaron tintas negras o de color castaño y también azules, verdes o anaranjadas.

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Sellos de la Gran Colombia, ovalados, usados entre 1824 y 1832.

Las marcas prefilatélicas de Colombia se pueden clasificar históricamente y agruparlas según diseños o formas dentro de cada período.

Las marcas coloniales tienen características muy especiales que las diferencian sin la menor duda de las marcas utilizadas durante la primera República de Colombia, (Gran Colombia) o las de la República de la Nueva Granada; sin embargo, muchas estafetas utilizaron las marcas coloniales hasta muy entrada la época republicana y en algunos casos durante todo el período prefilatélico.

Las marcas coloniales se dividen en:

a) Marcas lineales; el nombre de la estafeta de origen en letras grandes, a veces completo aunque por lo general con una o más contracciones y sin ningún adorno adicional, fueron las primeras marcas utilizadas; además para la clase de servicio franca o debe se aplicaba un segundo sello.

b) Marcas rectangulares, utilizadas entre 1790 y 1820; en estas marcas van simultáneamente el lugar de origen y el tipo de servicio dentro de un marco, generalmente de forma rectangular y ocasionalmente con algunos adornos. Cada estafeta requería de varios sellos, uno para cada servicio.

Durante la Gran Colombia se utilizaron unas marcas ovaladas grandes con la leyenda República de Colombia, en la parte superior, el nombre de la estafeta de origen al centro y abajo la clase de servicio franca, debe o de oficio. Las marcas de la Gran Colombia circularon entre 1824 y 1830 y existen para gran número de estafetas de Colombia, Ecuador y Venezuela.

Con motivo de la disolución de la Gran Colombia, muchos de estos sellos fueron habilitados para los correos de la Nueva Granada borrando el nombre de Colombia, y así continuaron en uso durante muchos años, inclusive algunos (como el caso de Chiquinquirá) fueron utilizados para cancelar las estampillas después de 1859. Algunas estafetas sin embargo alcanzaron a reemplazar los sellos ovalados de la República de Colombia, por otros del mismo diseño con la leyenda República de la Nueva Granada, como lo hicieron Bogotá, Barranquilla, Anorí, etc. Popayán fue la única estafeta que utilizó sellos circulares con la leyenda República de la Nueva Granada.

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Sellos de la Gran Colombia, usados entre 1832 y 1840.


Hacia 1840 se distribuyeron a casi todas las estafetas del país unos nuevos sellos ovalados pequeños que forman el último grupo de marcas prefilatélicas, y muchos de ellos continuaron en uso para anular las estampillas a partir de 1859. Estos óvalos pequeños solamente indicaban el lugar de origen en la parte superior y la clase de servicio franca, debe o de oficio en la parte inferior. Por lo general los sellos franca y debe sólo tienen un óvalo exterior y los sellos de oficio son de doble óvalo pero hubo estafetas que indistintamente utilizaron ambos diseños.

En el servicio de correos, durante la Colonia, se acostumbraba indicar a mano el valor del porte y en algunos casos el peso del envío, especialmente cuando se trataba de encomiendas. Durante la República algunas oficinas utilizaron sellos con el mismo fin y contaban con sellos para cada uno de los diez dígitos y además las fracciones 1/4, 1/2 y 3/4. El uso de estos sellos fue especialmente notorio entre 1840 y 1850. El valor del porte se indicaba en reales y el peso en onzas.

Las marcas prefilatélicas republicanas generalmente se encuentran en tinta roja, a pesar de que con la introducción de los sellos ovalados pequeños se pretendió que se utilizaran tintas negra, roja y azul para las correspondencias franca, debe y de oficio, respectivamente, pero esto casi no lo cumplieron por impracticable y pueden encontrarse cartas de cada clase de servicio en todos los colores.

Para la correspondencia certificada, las oficinas de correos tenían sellos especiales con leyendas alusivas al servicio y lugar de origen así:

CERTIFICACION A Medellín
Salió en --------- de ---------

El correo certificado se inició con la reorganización de los correos en 1770, pero son muy pocas las cartas que aún subsisten, debido al procedimiento que se seguía: en la estafeta de origen la carta era estampada con el sello de certificación indicando a mano la fecha de salida. Además, alrededor de la carta se hacían adornos a mano o se aplicaba el sello del número 0 en las cuatro esquinas y en los bordes para que estas cartas fueran fácil y notoriamente identificables. Al llegar al lugar de destino, el destinatario debía firmar el frontis de la carta indicando la fecha de recibo. En aquella época no se utilizaban sobres; las cartas generalmente se escribían en pliegos dobles que se replegaban para cerrarlos y sellarlos con lacre, o se envolvían en otro pliego suelto. El frontal de la carta era luego recortado y devuelto al remitente como constancia de que la carta había sido debidamente entregada; es fácil imaginar que estos frontales rara vez se conservaban, porque ya habían cumplido su cometido y no tenían ninguna información adicional o valor.

Por estas razones es muy raro encontrar cartas certificadas.

El autor solamente conoce de una carta certificada a Santafé, de la época colonial, y algunos pocos ejemplares de la época republicana, de Medellín, Popayán, Bogotá y Cartagena.

MARCAS PREFILATELICAS ESPECIALES

A partir de la invasión napoleónica a España en 1808 y durante el tiempo que José Bonaparte, "Pepe Botellas", ejerció el poder, hasta la reincorporación de Fernando VII al trono, en 1814, gran número de estafetas de las colonias españolas utilizaron una marca postal de origen, o una marca adicional, de carácter político, única en la historia postal, con la leyenda "VIVA FERNANDO VII" o simplemente V.F.7.

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Sello de la República de la Nueva Granada usado entre 1832 y 1840.

En el caso de la Nueva Granada solamente las ciudades muy realistas utilizaron esta marca; apenas se conocen de Santa Marta, Ocaña, Tunja y Panamá.

Dentro de las marcas especiales se puede incluir el sello "Tarde y cargada", que implicaba un sobreporte o recargo. Este sello se aplicaba a las cartas que se recibían en las oficinas de correos, cuando ya las mulas estaban cargadas, y debidamente cerradas las alforjas en que se transportaban las cartas. Sin embargo, asumiendo un sobreprecio, se recibían las últimas cartas, pero en lugar de ir incluidas en la alforja que solamente se abriría en la ciudad de destino (porque no tenían llaves los conductores), se incluían dentro de la alforja para las entregas locales a lo largo del camino, la cual debía permanecer abierta y era menos segura.

Entre 1820 y 1859, o sea dentro de nuestro período prefilatélico republicano, el sistema postal sigue con escasas variaciones la reglamentación del correo colonial español, según la ordenanza dada en Aranjuez el 8 de junio de 1794.

El Congreso de 1821, ocupado, como estaba, en los grandes problemas de la república, no alcanzó a legislar en materia de correos. El general Santander asignó en 1822 a la secretaría de Hacienda el ramo de correos, y esta secretaría fijó nuevos portes para la correspondencia y encomiendas el 23 de octubre de 1827. La Ley 21 de 1832 estableció la Administración General de Correos y sus dependencias. En 1839 se celebran acuerdos postales con Venezuela, Ecuador y Francia; en 1844 con los Estados Unidos y en 1848 con la Gran Bretaña e Irlanda.

Al general Pedro Alcántara Herrán le correspondió dictar el primer decreto orgánico de los correos, el 21 de enero de 1843, y por ley del 8 de junio del mismo año se modificaron nuevamente las tarifas; las que vuelven a ajustarse por ley 29 de 1846.

La ley del 3 de junio de 1850 autorizó al poder ejecutivo para organizar el servicio de correos, lo cual se hizo por decretos del 13 de noviembre y del 12 de diciembre del mismo año. El plan era exageradamente ambicioso, se crearon muchas nuevas estafetas y se autorizó a los gobernadores de las provincias para organizar y modificar localmente el servicio. Esta autorización fue el origen de los correos de los estados soberanos y departamentos, que llegan a desempeñar un notorio papel en el período filatélico, años más tarde.

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Sellos usados entre 1840 y 1880.

Los correos marítimos del Atlántico y del Pacífico con el istmo de Panamá se convienen por decreto de 6 de agosto de 1852, utilizando buques ingleses en los puertos de Buenaventura, Panamá, Chagres, Colón, Santa Marta y Sabanilla. Las marcas postales inglesas de estos puertos entran, por lo tanto, a formar parte de nuestra prefilatelia, y algunas de ellas son verdaderas rarezas: sólo se conocen dos ejemplares del sello fechador de Buenaventura y seis ejemplares del de Colón, sello circular coronado.

El decreto de 28 de diciembre de 1852 estableció nuevas estafetas y detalla los itinerarios de correos más completos de nuestra historia postal. Desafortunadamente el costo de mantenimiento resultó excesivo y al poco tiempo fue necesario iniciar la supresión de estafetas que no podían sostenerse, como las de Cáqueza, Villavicencio, Funza, Facatativá, etc.

En 1852 se incrementaron a 154 las estafetas postales nacionales y las líneas de correos recorrían 2.312 leguas (11.560 kilómetros). Es de suponerse que estas 154 estafetas utilizaron los sellos ovalados pequeños que se mencionaron antes. El autor ha logrado coleccionar sellos de un centenar de estafetas, pero seguramente en el futuro, a medida que se descubran nuevas fuentes de información, se podrá ir ampliando la lista.

Desafortunadamente muchos archivos han desaparecido, sea por la acción del clima y del tiempo, sea por culpa de personas ignorantes para quienes los papeles viejos son basura y sólo sirven para quemarlos o tirarlos, como ocurrió con el archivo de Cartagena que fue botado al mar, para que una de las bóvedas (en donde había ido a parar porque lo consideraban inútil en el archivo de la gobernación) la ocupara un almacén de artesanías.

En 1858 el período prefilatélico se acerca a su fin. Otros países han experimentado por varios años el sistema de estampillas, con buenos resultados, y la Nueva Granada no puede quedarse atrás. En el informe al Congreso de dicho año se sustenta un proyecto de ley orgánica de correos, uno de cuyos apartes es el siguiente:

Repetidas veces se ha manifestado al Congreso, la conveniencia de que desaparezca la correspondencia a DEBE, y mi predecesor propuso también la de adoptar el sistema de estampillas, que, al mismo tiempo que es cómodo para el comercio, es de muy fácil administración y consulta la más pronta celeridad en el despacho de las oficinas.

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Certificado en Medellín. Los números se utilizaban para indicar el peso de la carta en onzas y el valor del porte en reales.

El 27 de abril de 1859 es aprobada la ley orgánica de los Correos Nacionales, y el 27 de julio del mismo año el decreto reglamentario establece y ordena la emisión de las primeras estampillas, que entran en circulación el 1o. de septiembre, poniendo punto final a nuestra interesante prefilatelia.

Las marcas prefilatélicas de Colombia, sin duda, pueden figurar entre las más variadas y atractivas del mundo por su originalidad y belleza, y entre las de mayor interés y rareza, porque la población de la Nueva Granada era muy poca y el número de personas que podían sostener correspondencia más limitado aún. El campo investigativo está abierto y, a pesar de que el autor lleva veinte años de investigación, transcurrirán muchos más para aclarar aspectos y completar poco a poco los listados de las diferentes marcas. Si alguien posee información sobre estos temas podría contribuir al estudio histórico facilitando los datos al autor: Juan Santa María, apartado aéreo No. 7, Medellín, Colombia.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

DOCUMENTOS ORIGINALES del Archivo Histórico de Antioquia (consultados cerca de seis mil volúmenes).

DOCUMENTOS ORIGINALES y LIBROS COPIADORES del Archivo de la Gobernación de Antioquia.

CORRESPONDENCIA Y DOCUMENTOS ORIGINALES del Instituto de Investigaciones Históricas José María Arboleda del Archivo Central del Cauca, Popayán.

LA GACETA DE COLOMBIA, GACETA DE LA NUEVA GRANADA, GACETA OFICIAL, REGISTRO OFICIAL Y EL DIARIO OFICIAL de la Biblioteca Luis - Angel Arango, 1824-1900.

EL REGISTRO DE BOLIVAR Y LA GACETA DE BOLIVAR del Archivo de la Gobernación de Bolívar de Cartagena, 1850-1890.

DOCUMENTOS ORIGINALES DEL Centro de Investigaciones Luis Ospina Vásquez.

ESTADO GENERAL DEL VIRREINATO DE LA NUEVA GRANADA, 1794, del Museo 20 de Julio, Bogotá.

ARCHIVO PERSONAL y DOCUMENTOS HISTORICOS que pertenecieron al doctor Bernardo J. Caycedo, hoy distribuidos a diferentes entidades.

ARCHIVO ECLESIASTICO de la arquidiócesis de Medellín.

ARCHIVOS PARROQUIALES y de los concejos de varias poblaciones (Medellín, Girardota, La Estrella, Mariquita, Urrao, etc.).

DOCUMENTOS HISTORICOS expuestos en las diferentes exposiciones mundiales de filatelia patrocinados por la FIP (Federación International Philatelic).

Boletín DEL CLUB Filatélico de Caracas, en donde se reprodujo el manuscrito de Pando, actualmente propiedad de la National Library, de Nueva York.

DOCUMENTOS ORIGINALES DE LA BIBLIOTECA NACIONAL, Bogotá.

CORRESPONDENCIA y DOCUMENTOS ORIGINALES DEL ARCHIVO DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA, Bogotá.

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Esta marca en forma de corona es la única de este tipo registrada en la Nueva Granada.

NOTAS:

* Los chasquis originalmente eran los mensajeros incas que llevaban recados, pero con el correr del tiempo se llamaron chasquis los encargados de transportar la correspondencia, bien fuera a pie o a caballo. Los trajinantes eran personas que iban de un sitio a otro ofreciendo mercancías o productos, y los paniculares los utilizaban para enviar cartas o mensajes.