JUAN SANTA MARIA
Fotos: Museo Filatélico
Mapas: Martha Raquel Herrera
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| Carreras de correos en 1794
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Desde el descubrimiento de América hasta
mediados del siglo XVIII los correos en el nuevo mundo estuvieron en manos de
particulares, debido al privilegio que concedió la reina doña Juana, el 14 de mayo de
1514, a Don Lorenzo Galíndez de Carvajal y a sus herederos, nombrándolo "Correo
Mayor de las Indias descubiertas o por descubrir".
Los descendientes de don Lorenzo se
domiciliaron en Lima y trataron infructuosamente de establecer algunas líneas de correos
en el virreinato del Perú o de subcontratar en arrendamiento el servicio, pero no
obtuvieron buenos resultados.
Con la llegada de los Borbones al trono
de España, en los albores del siglo XVIII, se inició un largo proceso para abolir el
privilegio del correo mayor y reincorporar a la corona la renta de correos.
Durante los dos siglos y medio en que
existió el privilegio del correo mayor no se conoce que en la Nueva Granada se hubiera
establecido algún servicio de correos. Las cartas se enviaban a la mano por medio de
peones particulares, de chasquis o por conducto de los trajinantes *.
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Sello postal lineal de
Sogamoso, usado entre 1790 y 1820. |
La situación de las comunicaciones
llegó a ser tan crítica, que don José Pizarro, marqués de Villar y virrey de la Nueva
Granada, resolvió por su cuenta y a cargo de la Real Hacienda establecer líneas de
correos entre Santafé, Cartagena y Quito:
En 1750 se inició "la carrera de
Cartagena" que seguía el recorrido Santafé Villeta Guaduas
Honda Nare - El Banco Mompox Tenerife - Barranca del Rey - Cartagena.
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Sobre de carta con el sello
de Popayán.
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Así mismo "la carrera de
Popayán - Quito", que seguía el recorrido Santafé - La Mesa de Juan Díaz
Tocaima Purificación - Villa Vieja Neiva Gigante - La Plata
Popayán Pasto Túquerres Tulcán Ibarra Otavalo -
Quito.
Al año siguiente, en 1751, se
establecieron dos nuevas carreras para comunicar al virreinato con la capitanía general
de Venezuela.
La carrera Santafé - Maracaibo seguía
el recorrido Santafé Ubaté - Tunja - Santa Rosa Cerinza Sátiva
Soatá Tequia Málaga Chitagá Pamplona - Villa del
Rosario Cúcuta - San Cristóbal - La Grita Bailadores Mérida
Gibraltar - Maracaibo.
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Sello postal lineal usado en
la Gran Colombia entre 1824 y 1832. |
La otra carrera fue la conocida
como "carrera de Girón", que comunicaba a Santafé -Zipaquirá Ubaté
Chiquinquirá - Villa de Leiva - Puente Real Vélez - Guadalupe Oiba
- San Gil Socorro Piedecuesta - Girón.
Estas cuatro carreras se hacían con
itinerarios fijos, bien organizados y con frecuencias quincenales o mensuales, según la
importancia o el volumen del servicio.
Enterados de estos hechos los
descendientes de don Lorenzo Galíndez de Carvajal, entablaron una demanda e hicieron
valer sus privilegios, de manera que los correos continuaron prestando el servicio pero
todo el beneficio era para ellos.
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| Sello lineal de Sogamoso,
usado de 1840 a 1859. Costaba 15 centavos. |
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Mientras esto ocurría en la Nueva
Granada, el rey de España seguía buscando la forma de reincorporar los correos de Indias
a la corona y de reglamentar el servicio de correos en la península. En 1762 fue nombrado
don Jerónimo de Grimaldi "Superintendente General de Correos" y se expidieron
varias reales cédulas mediante las cuales se organizaban los correos en todo el reino. El
15 de octubre de dicho año se reglamentaron los oficios de administradores,
interventores, oficiales, carteros, mozos, guardias, postas, postillones, etc. En
diciembre de 1763 se reglamentó el servicio de pliegos certificados.
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Sello postal lineal de Purificación, usado entre
1810-1820.
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El 20 de agosto de 1764, se
reglamentó la forma de despachar los correos desde
España por la ciudad de La Coruña y se
ordenó que todas las cartas que salieran para las Indias fueran marcadas con un sello que
dijera España. También se ordenó que todas las cartas recibidas de América tuvieran un
sello
que dijera Indias, para que en España los Oficios pudieran cobrar los portes con
conocimiento. El 24 de agosto del mismo año se reglamentó el correo marítimo desde
España a las Indias Occidentales.
Durante estos años seguían
adelantándose las negociaciones entre la corona y don Fermín Francisco de Carvajal y
Vargas, conde del Castillejo y del Puerto, quien como noveno correo mayor de Indias hizo
absurdas y exageradas exigencias, hasta que finalmente se llegó a un entendimiento y el
13 de octubre de 1768 se firmó un acuerdo según el cual la corona asumía el pleno
dominio de la Real Renta de Correos.
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Sello colonial lineal,
puesto en la estafeta de Yolombó para ser enviado por la carrera San Bartolomé.
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El marqués de Grimaldi envió en
1770 al virreinato de la Nueva Granada al señor José Antonio de Pando, experto en la
organización de los correos y quien había prestado grandes servicios a los correos en
México. Con su conocimiento y experiencia, el señor Pando fijó los itinerarios de todas
las carreras de correos, el valor de los portes según el peso de los envíos y las
distancias recorridas. Todas las recomendaciones del señor Pando fueron escritas en un
largo informe, que con el correr de los años y por muy extrañas circunstancias fue a
parar a la Biblioteca Nacional de Nueva York. Este informe se conoce hoy como "El
manuscrito de Pando" y recientemente lo reprodujo el Club Filatélico de Caracas.
Una de las innovaciones que se
introdujeron a los correos fue la generalización del uso de las marcas postales y de las
marcas de origen, que servían para determinar con precisión el recorrido de las cartas,
fijando con exactitud el lugar de origen y el de destino, para así cobrar los portes
correctamente. Cuando el valor del porte de la carta se pagaba en el lugar de origen, se
sellaba la carta con la palabra Franca; en cambio si los portes eran a cargo del
destinatario, se sellaba con la palabra Debe.
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| Sello lineal de
Mariquita, usado entre 1840 y 1859. Costaba 1.1/2 reales. |
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Sello colonial lineal
colocado en la estafeta de Rionegro con destino Medellín. El sello Franca indica que el
porte fue pagado en el lugar de origen. |
Con la reglamentación y
aplicación de estas marcas postales, se inicia el período conocido como prefilatélico,
que habrá de finalizar al establecerse el uso de las estampillas.
PREFILATELIA
La prefilatelia colombiana cubre el
período 1770-1859. La marca postal más antigua conocida es la de Santafé, de enero de
1771, seguida de las marcas de Pasto, Cartagena, etc.
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Sobre enviado a Medellín o
Antioquia por la carrera de Cartagena.
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El uso generalizado de las
marcas postales se inicia casi simultáneamente en Europa y América. Se conocen algunas
marcas muy antiguas, que más bien constituyen casos aislados, como las famosas Bishops
Marks de 1661. El señor Henry Bishop, administrador general de los correos de la Gran
Bretaña, ordenó que las cartas fueran selladas con un sello circular pequeño que
indicara el día del mes en el que la carta había sido introducida en la oficina de
correos y con el fin de que los carteros no demoraran su entrega. Las marcas Bishop son
consideradas como las marcas postales más antiguas conocidas.
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Carta enviada desde
Medellín al alcalde de Rionegro. El sello Debe indica que el porte debe ser pagado por el
destinatario.
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Entre otras marcas postales
antiguas se conoce la utilizada por Filippo Nerli, administrador general de los correos de
Roma, quien utilizó un sello circular con sus iniciales FN para identificar todas las
cartas cursadas por su oficina en 1682.
Roma y Venecia, en Italia,
utilizaron marcas de origen a partir de 1699; Barcelona y Tarragona, en España, a partir
de 1717. Los correos de Suecia, que acaban de celebrar los 350 años de su iniciación
oficial en 1636, utilizaron marcas de origen en Estocolmo desde principios del siglo
XVIII.
En el continente americano la
marca postal más antigua es la del correo mayor de Veracruz del año 1756.
Sin embargo, el uso de las marcas
postales y de las marcas de origen con fines fiscales puede decirse que se generaliza
hacia el año 1770 tanto en Europa como en América.
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Sello colonial rectangular
colocado en Caracas con destino a Medellín. |
La organización de los
correos en la Nueva Granada se fue perfeccionando con rapidez y en poco tiempo el servicio
alcanzó todas las poblaciones importantes. La última carrera de correos establecida
durante el virreinato de la Nueva Granada fue la de Antioquia el 4 de octubre de 1777. Por
orden del virrey Manuel Antonio Flórez, se pregonó un edicto que decía: "Por
cuanto han representación del Administrador General de Correos de esta capital en alivio
del común y beneficio de esta renta, tengo resuelto y determinado se establezcan correos
desde esta capital, para la provincia de Antioquia, Villa de Medellín, Yolombó, Cancán,
Rionegro y Marinilla. La Caja Principal y Administración será en Medellín, por ser
parece el lugar más apropiado por su situación, más poblado y rico y de más
comercio".
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| Sello colonial rectangular
colocado en la estafeta de San Luis. |
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La organización de los
correos en España y sus colonias se complementa definitivamente con la ordenanza dada en
Aranjuez el 8 de junio de 1794, base del sistema postal de la Nueva Granada, que se
mantuvo en vigencia con reformas insignificantes durante la Independencia y los primeros
años de la República, hasta mediados del siglo XIX.
Vale la pena enumerar algunas de
las características más notorias que rigieron el sistema postal de la primera mitad del
siglo XIX hasta la aparición de las estampillas.
Había una Administración
General de Correos en Santafé con oficinas principales en Cartagena, Cartago, Honda y
Popayán; subprincipales en Medellín, Mompox, Panamá, Pore, Rosario de Cúcuta, Santa
Marta, Socorro y Tunja; además con 88 oficinas subalternas o agregadas que cubrían todo
el territorio de la Nueva Granada.
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| Sello colonial rectangular
colocado en Puerto Nare. |
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Las carreras de correos,
según la importancia, prestaban servicios semanales, quincenales o mensuales.
Para la correspondencia existían
varios servicios: a) La correspondencia a debe, cuando el destinatario pagaba los portes,
que era el caso más frecuente. Este servicio a debe todavía existe en algunos países,
al menos parcialmente, como es el caso del Reino Unido. Cuando el porte pagado es
insuficiente, o se omiten las estampillas, el destinatario debe cancelar su valor. b) La
correspondencia franca, si el remitente prepagaba el porte, caso menos frecuente en
aquella época, pero que se fue generalizando con el correr del tiempo; con la aparición
de las estampillas todos los portes de la correspondencia son prepagados, o sea que el
servicio postal que hoy tenemos equivale a la correspondencia franca de nuestra época
prefilatélica. c) Correspondencia de oficio, para el servicio del gobierno o de ciertas
entidades que gozaban de franquicia postal. d) Correspondencia certificada, cuando al
remitente se le devolvía una constancia de que el destinatario había recibido la
comunicación.
Para identificar estos servicios,
cada estafeta, o sea cada oficina de correos, tenía sellos o marcas postales que se
aplicaban a las comunicaciones. Para estas marcas generalmente utilizaban tintas de color
rojo pero con frecuencia se utilizaron tintas negras o de color castaño y también
azules, verdes o anaranjadas.
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Sellos de la Gran Colombia,
ovalados, usados entre 1824 y 1832.
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Las marcas prefilatélicas
de Colombia se pueden clasificar históricamente y agruparlas según diseños o formas
dentro de cada período.
Las marcas coloniales tienen
características muy especiales que las diferencian sin la menor duda de las marcas
utilizadas durante la primera República de Colombia, (Gran Colombia) o las de la
República de la Nueva Granada; sin embargo, muchas estafetas utilizaron las marcas
coloniales hasta muy entrada la época republicana y en algunos casos durante todo el
período prefilatélico.
Las marcas coloniales se dividen
en:
a) Marcas lineales; el nombre de
la estafeta de origen en letras grandes, a veces completo aunque por lo general con una o
más contracciones y sin ningún adorno adicional, fueron las primeras marcas utilizadas;
además para la clase de servicio franca o debe se aplicaba un segundo sello.
b) Marcas rectangulares,
utilizadas entre 1790 y 1820; en estas marcas van simultáneamente el lugar de origen y el
tipo de servicio dentro de un marco, generalmente de forma rectangular y ocasionalmente
con algunos adornos. Cada estafeta requería de varios sellos, uno para cada servicio.
Durante la Gran Colombia se
utilizaron unas marcas ovaladas grandes con la leyenda República de Colombia, en la parte
superior, el nombre de la estafeta de origen al centro y abajo la clase de servicio
franca, debe o de oficio. Las marcas de la Gran Colombia circularon entre 1824 y 1830 y
existen para gran número de estafetas de Colombia, Ecuador y Venezuela.
Con motivo de la disolución de
la Gran Colombia, muchos de estos sellos fueron habilitados para los correos de la Nueva
Granada borrando el nombre de Colombia, y así continuaron en uso durante muchos años,
inclusive algunos (como el caso de Chiquinquirá) fueron utilizados para cancelar las
estampillas después de 1859. Algunas estafetas sin embargo alcanzaron a reemplazar los
sellos ovalados de la República de Colombia, por otros del mismo diseño con la leyenda
República de la Nueva Granada, como lo hicieron Bogotá, Barranquilla, Anorí, etc.
Popayán fue la única estafeta que utilizó sellos circulares con la leyenda República
de la Nueva Granada.
Hacia 1840 se distribuyeron
a casi todas las estafetas del país unos nuevos sellos ovalados pequeños que forman el
último grupo de marcas prefilatélicas, y muchos de ellos continuaron en uso para anular
las estampillas a partir de 1859. Estos óvalos pequeños solamente indicaban el lugar de
origen en la parte superior y la clase de servicio franca, debe o de oficio en la parte
inferior. Por lo general los sellos franca y debe sólo tienen un óvalo exterior y los
sellos de oficio son de doble óvalo pero hubo estafetas que indistintamente utilizaron
ambos diseños.
En el servicio de correos,
durante la Colonia, se acostumbraba indicar a mano el valor del porte y en algunos casos
el peso del envío, especialmente cuando se trataba de encomiendas. Durante la República
algunas oficinas utilizaron sellos con el mismo fin y contaban con sellos para cada uno de
los diez dígitos y además las fracciones 1/4, 1/2 y 3/4. El uso de estos sellos fue
especialmente notorio entre 1840 y 1850. El valor del porte se indicaba en reales y el
peso en onzas.
Las marcas prefilatélicas
republicanas generalmente se encuentran en tinta roja, a pesar de que con la introducción
de los sellos ovalados pequeños se pretendió que se utilizaran tintas negra, roja y azul
para las correspondencias franca, debe y de oficio, respectivamente, pero esto casi no lo
cumplieron por impracticable y pueden encontrarse cartas de cada clase de servicio en
todos los colores.
Para la correspondencia
certificada, las oficinas de correos tenían sellos especiales con leyendas alusivas al
servicio y lugar de origen así:
CERTIFICACION A Medellín
Salió en --------- de ---------
El correo certificado se inició con la
reorganización de los correos en 1770, pero son muy pocas las cartas que aún subsisten,
debido al procedimiento que se seguía: en la estafeta de origen la carta era estampada
con el sello de certificación indicando a mano la fecha de salida. Además, alrededor de
la carta se hacían adornos a mano o se aplicaba el sello del número 0 en las cuatro
esquinas y en los bordes para que estas cartas fueran fácil y notoriamente
identificables. Al llegar al lugar de destino, el destinatario debía firmar el frontis de
la carta indicando la fecha de recibo. En aquella época no se utilizaban sobres; las
cartas generalmente se escribían en pliegos dobles que se replegaban para cerrarlos y
sellarlos con lacre, o se envolvían en otro pliego suelto. El frontal de la carta era
luego recortado y devuelto al remitente como constancia de que la carta había sido
debidamente entregada; es fácil imaginar que estos frontales rara vez se conservaban,
porque ya habían cumplido su cometido y no tenían ninguna información adicional o
valor.
Por estas razones es muy raro
encontrar cartas certificadas.
El autor solamente conoce de una
carta certificada a Santafé, de la época colonial, y algunos pocos ejemplares de la
época republicana, de Medellín, Popayán, Bogotá y Cartagena.
MARCAS PREFILATELICAS
ESPECIALES
A partir de la invasión
napoleónica a España en 1808 y durante el tiempo que José Bonaparte, "Pepe
Botellas", ejerció el poder, hasta la reincorporación de Fernando VII al trono, en
1814, gran número de estafetas de las colonias españolas utilizaron una marca postal de
origen, o una marca adicional, de carácter político, única en la historia postal, con
la leyenda "VIVA FERNANDO VII" o simplemente V.F.7.
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Sello de la República de la
Nueva Granada usado entre 1832 y 1840.
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En el caso de la Nueva
Granada solamente las ciudades muy realistas utilizaron esta marca; apenas se conocen de
Santa Marta, Ocaña, Tunja y Panamá.
Dentro de las marcas especiales
se puede incluir el sello "Tarde y cargada", que implicaba un sobreporte o
recargo. Este sello se aplicaba a las cartas que se recibían en las oficinas de correos,
cuando ya las mulas estaban cargadas, y debidamente cerradas las alforjas en que se
transportaban las cartas. Sin embargo, asumiendo un sobreprecio, se recibían las últimas
cartas, pero en lugar de ir incluidas en la alforja que solamente se abriría en la ciudad
de destino (porque no tenían llaves los conductores), se incluían dentro de la alforja
para las entregas locales a lo largo del camino, la cual debía permanecer abierta y era
menos segura.
Entre 1820 y 1859, o sea dentro
de nuestro período prefilatélico republicano, el sistema postal sigue con escasas
variaciones la reglamentación del correo colonial español, según la ordenanza dada en
Aranjuez el 8 de junio de 1794.
El Congreso de 1821, ocupado,
como estaba, en los grandes problemas de la república, no alcanzó a legislar en materia
de correos. El general Santander asignó en 1822 a la secretaría de Hacienda el ramo de
correos, y esta secretaría fijó nuevos portes para la correspondencia y encomiendas el
23 de octubre de 1827. La Ley 21 de 1832 estableció la Administración General de Correos
y sus dependencias. En 1839 se celebran acuerdos postales con Venezuela, Ecuador y
Francia; en 1844 con los Estados Unidos y en 1848 con la Gran Bretaña e Irlanda.
Al general Pedro Alcántara
Herrán le correspondió dictar el primer decreto orgánico de los correos, el 21 de enero
de 1843, y por ley del 8 de junio del mismo año se modificaron nuevamente las tarifas;
las que vuelven a ajustarse por ley 29 de 1846.
La ley del 3 de junio de 1850
autorizó al poder ejecutivo para organizar el servicio de correos, lo cual se hizo por
decretos del 13 de noviembre y del 12 de diciembre del mismo año. El plan era
exageradamente ambicioso, se crearon muchas nuevas estafetas y se autorizó a los
gobernadores de las provincias para organizar y modificar localmente el servicio. Esta
autorización fue el origen de los correos de los estados soberanos y departamentos, que
llegan a desempeñar un notorio papel en el período filatélico, años más tarde.
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Sellos usados entre 1840 y
1880.
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Los correos marítimos del
Atlántico y del Pacífico con el istmo de Panamá se convienen por decreto de 6 de agosto
de 1852, utilizando buques ingleses en los puertos de Buenaventura, Panamá, Chagres,
Colón, Santa Marta y Sabanilla. Las marcas postales inglesas de estos puertos entran, por
lo tanto, a formar parte de nuestra prefilatelia, y algunas de ellas son verdaderas
rarezas: sólo se conocen dos ejemplares del sello fechador de Buenaventura y seis
ejemplares del de Colón, sello circular coronado.
El decreto de 28 de diciembre de
1852 estableció nuevas estafetas y detalla los itinerarios de correos más completos de
nuestra historia postal. Desafortunadamente el costo de mantenimiento resultó excesivo y
al poco tiempo fue necesario iniciar la supresión de estafetas que no podían sostenerse,
como las de Cáqueza, Villavicencio, Funza, Facatativá, etc.
En 1852 se incrementaron a 154
las estafetas postales nacionales y las líneas de correos recorrían 2.312 leguas (11.560
kilómetros). Es de suponerse que estas 154 estafetas utilizaron los sellos ovalados
pequeños que se mencionaron antes. El autor ha logrado coleccionar sellos de un centenar
de estafetas, pero seguramente en el futuro, a medida que se descubran nuevas fuentes de
información, se podrá ir ampliando la lista.
Desafortunadamente muchos
archivos han desaparecido, sea por la acción del clima y del tiempo, sea por culpa de
personas ignorantes para quienes los papeles viejos son basura y sólo sirven para
quemarlos o tirarlos, como ocurrió con el archivo de Cartagena que fue botado al mar,
para que una de las bóvedas (en donde había ido a parar porque lo consideraban inútil
en el archivo de la gobernación) la ocupara un almacén de artesanías.
En 1858 el período
prefilatélico se acerca a su fin. Otros países han experimentado por varios años el
sistema de estampillas, con buenos resultados, y la Nueva Granada no puede quedarse
atrás. En el informe al Congreso de dicho año se sustenta un proyecto de ley orgánica
de correos, uno de cuyos apartes es el siguiente:
Repetidas veces se ha manifestado
al Congreso, la conveniencia de que desaparezca la correspondencia a DEBE, y mi predecesor
propuso también la de adoptar el sistema de estampillas, que, al mismo tiempo que es
cómodo para el comercio, es de muy fácil administración y consulta la más pronta
celeridad en el despacho de las oficinas.
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| Certificado en Medellín.
Los números se utilizaban para indicar el peso de la carta en onzas y el valor del porte
en reales. |
El 27 de abril de
1859 es aprobada la ley orgánica de los Correos Nacionales, y el 27 de julio del mismo
año el decreto reglamentario establece y ordena la emisión de las primeras estampillas,
que entran en circulación el 1o. de septiembre, poniendo punto final a nuestra
interesante prefilatelia.
Las marcas prefilatélicas de
Colombia, sin duda, pueden figurar entre las más variadas y atractivas del mundo por su
originalidad y belleza, y entre las de mayor interés y rareza, porque la población de la
Nueva Granada era muy poca y el número de personas que podían sostener correspondencia
más limitado aún. El campo investigativo está abierto y, a pesar de que el autor lleva
veinte años de investigación, transcurrirán muchos más para aclarar aspectos y
completar poco a poco los listados de las diferentes marcas. Si alguien posee información
sobre estos temas podría contribuir al estudio histórico facilitando los datos al autor:
Juan Santa María, apartado aéreo No. 7, Medellín, Colombia.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
DOCUMENTOS ORIGINALES del Archivo
Histórico de Antioquia (consultados cerca de seis mil volúmenes).
DOCUMENTOS ORIGINALES y LIBROS
COPIADORES del Archivo de la Gobernación de Antioquia.
CORRESPONDENCIA Y DOCUMENTOS
ORIGINALES del Instituto de Investigaciones Históricas José María Arboleda del Archivo
Central del Cauca, Popayán.
LA GACETA DE COLOMBIA, GACETA DE
LA NUEVA GRANADA, GACETA OFICIAL, REGISTRO OFICIAL Y EL DIARIO OFICIAL de la Biblioteca
Luis - Angel Arango, 1824-1900.
EL REGISTRO DE BOLIVAR Y LA
GACETA DE BOLIVAR del Archivo de la Gobernación de Bolívar de Cartagena, 1850-1890.
DOCUMENTOS ORIGINALES DEL Centro
de Investigaciones Luis Ospina Vásquez.
ESTADO GENERAL DEL VIRREINATO DE
LA NUEVA GRANADA, 1794, del Museo 20 de Julio, Bogotá.
ARCHIVO PERSONAL y DOCUMENTOS
HISTORICOS que pertenecieron al doctor Bernardo J. Caycedo, hoy distribuidos a diferentes
entidades.
ARCHIVO ECLESIASTICO de la arquidiócesis
de Medellín.
ARCHIVOS PARROQUIALES y de los concejos
de varias poblaciones (Medellín, Girardota, La Estrella, Mariquita, Urrao, etc.).
DOCUMENTOS HISTORICOS expuestos en las
diferentes exposiciones mundiales de filatelia patrocinados por la FIP (Federación
International Philatelic).
Boletín DEL CLUB Filatélico de Caracas,
en donde se reprodujo el manuscrito de Pando, actualmente propiedad de la National
Library, de Nueva York.
DOCUMENTOS ORIGINALES DE LA BIBLIOTECA
NACIONAL, Bogotá.
CORRESPONDENCIA y DOCUMENTOS ORIGINALES
DEL ARCHIVO DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA, Bogotá.
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Esta marca en forma de
corona es la única de este tipo registrada en la Nueva Granada. |
NOTAS:
* Los chasquis originalmente eran los
mensajeros incas que llevaban recados, pero con el correr del tiempo se llamaron chasquis
los encargados de transportar la correspondencia, bien fuera a pie o a caballo. Los
trajinantes eran personas que iban de un sitio a otro ofreciendo mercancías o productos,
y los paniculares los utilizaban para enviar cartas o mensajes.