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La fotografía fue una de las más grandes invenciones del siglo XIX. En la
República de la Nueva Granada -hoy Colombia" el 28 de noviembre de 1841, el pintor y
miniaturista bogotano Luis García Hevia (1816-1887) participó, en Bogotá, en Exposición
de la Industria, con dos ensayos, hechos en deguerrotipo. La invención de la
fotografía se introdujo en nuestro país por la intervención de García Hevia. El
progreso de la fotografía en la República fue dinámico, no solamente en Bogotá, sino
que se extendió a las diferentes provincias. Este auge de la fotografía se vio impulsado
porque muchos fotógrafos extranjeros trajeron al país este novedoso invento de aquel
siglo de la industrialización.
En París, en
noviembre de 1854, había hecho su espectacular aparición André-Adolphe-Eugéne Disdéri
(1819-1889), quien patentó la carte de visite. Este procedimiento consistía en
que se dividía el negativo en diez partes, de manera que salía un número igual de
retratos. De esta manera la fotografía se volvió rápida y económica. En Colombia se
popularizaron rápidamente estas fotografías de pequeño formato y se principiaron a
utilizar para obsequiar a amigos y conocidos, o simplemente se dejaban como tarjetas de
visita en las casas que se frecuentaban.
Durante el siglo
XIX se creó una unión entre la fotografía y el arte. Uno de los más destacados
promotores de la cultura en Colombia, en la segunda mitad del siglo XIX, fue Alberto
Urdaneta (1845-1887). Periodista, director de la Escuela de Bellas Artes, militar,
profesor, crítico de arte, fotógrafo aficionado, incisivo caricaturista y político en
contra del radicalismo liberal, mediocre pintor y talentoso dibujante. Fue, además, quien
trajo al país al joven grabador español Antonio Rodríguez, que enseñó en Bogotá la
técnica del grabado en madera a una generación que vivió una de las etapas más
brillantes de la xilografía colombiana. Cabe anotar que en el estudio descriptivo M
Taller de Alberto ürdaneía, publicado en 1888 por Lázaro María Girón, secretario de
la Escuela de Bellas Artes, éste anotó que Urdaneta era dueño de cien grandes
fotografías y finos grabados de las obras artísticas de Italia y Francia. Añadió
Girón que el artista tenía varios álbumes voluminosos, únicos en Bogotá, con los
retratos de personalidades notables de Colombia desde que la fotografía se introdujo en
el país, además de otras importantes fotografías relacionadas con la moda y las artes.
Después de la muerte de Alberto Urdaneta se propuso al gobierno nacional que se
conservara en su integridad esta importantísima colección artística y bibliográfica.
Sin embargo, ni el gobierno ni la prestante familia Urdaneta acogieron la idea y ese
invaluable conjunto fue heredado por el general Carlos Urdaneta, hermano de Alberto, quien
lo mantuvo guardado durante años en cuartos húmedos. Heredada la casa familiar, la
colección pasó a ser propiedad del ex monje cartujo José María Urdaneta Gómez (hijo
del general Carlos Urdaneta), quien un día en uno de sus ataques de neurastenia regaló a
sus sirvientes esta maravillosa colección, con la única condición de que la sacaran de
inmediato de sus casa. Y así la dispersión de este conjunto fue una pérdida irreparable
para el patrimonio artístico, bibliográfico y fotográfico de la nación.
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Retomando el
hilo de la vida de Alberto Urdaneta, éste había emprendido en 1866 un viaje a Francia,
país que vivía la época del Segundo Imperio, gobernada por el emperador Napoleón III,
quien ostentaba un poder personal sin restricciones. París se estaba transformado, ya que
el barón Georges-Eugéne Haussmann promovió las obras urbanísticas que cambiaron
completamente el perfil de la Ciudad Luz. La fotografía estaba en su mejor momento.
Grandes artistas como Gaspar-Félix Tournachon «Nadar», Andró Adolphe-Eugéne Disdéri,
Mayer et Pierson, Louis-Jean Delton eran dueños de exitosos estudios y cientos de
fotógrafos se lucraban con el arte. Durante este viaje Alberto Urdaneta impulsó la
fotografía, gracias a la ayuda que prestó a su amigo Demetrio Paredes (1830-1898).
El célebre fotógrafo Paredes era hijo de Victoriano de Diego Paredes, un
connotado político liberal, quien había sido compañero de colegio de José María
Urdaneta Camero, padre de Alberto. Don Victoriano de Diego vivió en Washington, de 1851 a
1855, como encargado de Negocios de la Nueva Granada. Allí Demetrio aprendió
fotografía, arte que enseñó posteriormente en el célebre Colegio Universitario, que su
padre fundó en Piedecuesta, Estado de Santander. Este establecimiento educativo, centro
de enseñanza modelo, fue destruido en octubre de 1860, incluyendo el laboratorio de
fotografía, por turbas fanáticas incitadas por el obispo de Pamplona, José Luis Niño,
quien calificaba a su fundador como «el Lutero de Santander».
Demetrio
Paredes, en la exposición artística realizada en Bogotá el 20 de julio de 1849, obtuvo
un premio por dos de sus pinturas de escenas marinas. Además, Paredes contribuyó a
modernizar la litografía en Colombia, cuando trajo máquinas y operarios de Alemania,
gracias a lo cual de su taller salieron los billetes mejor impresos del siglo XIX
colombiano.
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Elíseo Sayer.
Fotografía coloreada de Demetrio Paredes. 10.5 x 6.4 cm. Colección Pilar Moreno de
Angel, Bogotá.
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Existe un
interesante archivo que se guardó en la casa de la hacienda Canoas, una de las más
bellas de la sabana de Bogotá, la cual fue propiedad de la familia Urdaneta. Estos
documentos pertenecen a don Juan Manuel Gómez Nieto, quien gentilmente me permitió
consultarlos. Allí se encuentran las cartas que Demetrio Paredes escribió a su amigo
Alberto Urdaneta, residente a la sazón en París. Están redactadas en tono coloquial y
con fino humor bogotano. Le dice, entre otros asuntos, que llegó la máquina Libert,
«pero no llegó instrucción ninguna»; que si es posible contratar un artista que pinte
en óleo o en acuarela los retratos de mayor formato; que le envíe libros sobre el arte
de agrandar las fotografías; que la cubeta llegó rota; «a mi muérgano solar le falta
el reflector» y no se puede trabajar «con el diablo ese durante las cuatro mejores horas
del día». Suplica a Urdaneta que le compre el reflactor y le hace un dibujo de la
«máquina del carajo», y que le envíe dicho reflactor o un ajuste; le encarga papel
albuminado bien coagulado, cubetas, barniz, excelente vidrio opaco, fuelles, etc.
Esta
correspondencia muestra las dificultades de Demetrio Paredes para proveer su estudio de
fotografía. Le escribe a su amigo Urdaneta: «Por Dios, póngase en campaña y ejecúteme
mis encargos con amor, con ciencia alemana o resignación, que Dios se lo pagará todo en
el cielo y yo con mi mayor gratitud». Anotó José Caicedo y Rojas en el último número
del Papel Periódico Ilustrado, dedicado a la memoria de su fundador Alberto Urdaneta, que
éste «había contribuido en unión de un distinguido y útil ciudadano y hábil artista,
D. Demetrio Paredes, a mejorar el arte fotográfico, en reemplazo del antiguo
daguerrotipo».
El 6 de agosto
de 1881, apareció en Bogotá el primer número del Papel Periódico Ilustrado, dirigido
por Alberto Urdaneta. Esta publicación periódica fue sin lugar a dudas una de las más
importantes que se han impreso en el país, no sólo por su alta calidad tipográfica y
por su contenido, sino porque Urdaneta logró agrupar entre sus colaboradores a las más
destacadas personalidades de su época y también consiguió rescatar acontecimientos
históricos y artísticos notables, que en otra forma hubieran desaparecido. Aporte
fundamental fueron los grabados en madera. Varias de estas xilografías se inspiraron en
fotografías colombianas y extranjeras. Un abundante material gráfico fue suministrado al
grabador Antonio Rodríguez y sus discípulos, por los fotógrafos Demetrio Paredes, Julio
Racines y Alberto Urdaneta. Es necesario tener en cuenta que la fotografía en Colombia se
había desarrollado básicamente alrededor de retratos de personajes notables. Pero en el Papel
Periódico Ilustrado comenzaron a utilizarse fotografías de exteriores como base de
muchos de los grabados.
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Alberto Urdaneta. Fotografía
de Julio Racines. 16.2 x 10.5 cm.
Colección Pilar Moreno de Angel, Bogotá.
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Julio Racines Bemal
(1848-1913) también fue gran amigo y colaborador de Alberto Urdaneta. Muy joven había
viajado a Alemania, donde estudió fotografía, y de regreso trajo los elementos
necesarios para montar su estudio, que se convirtió en uno de los mejores de Bogotá. Por
esa época ofrecía retratos «estilo Rembrandt». Contrajo matrimonio con doña Mercedes
Villaveces Ibáñez y en 1882 se asoció con su cuñado Rafael Villaveces Ibáñez para
fundar el nuevo estudio fotográfico Racines y Villaveces.
Alberto Urdaneta
y Julio Racines firmaron, en Bogotá, el 1° de abril de 1884, ante Francisco Ramírez
Castro, notario tercero de este Circulo, una escritura por medio de la cual constituyeron
una sociedad o compañía colectiva (archivo Juan Manuel Gómez Nieto). Esta empresa
tenía por objeto «ejercer la industria y explotar el arte de fotografía en todos sus
ramos en el Estado de Cundinamarca y comerciar en objetos y artículos principales o
accesorios de fotografía». Su razón social era Racines y Compañía. Alberto
Urdaneta aportó diez mil pesos, los cuales debían consignarse antes de quince días en
letras sobre París. Además, Racines «introduce a la sociedad el tren fotográfico,
local situado en la calle 3a. de esta ciudad» y los «útiles y créditos y contratos de
la extinguida sociedad que giraba bajo la razón social de Racines y Villaveces», de la
cual había quedado como único dueño. En la escritura se estableció que Julio Racines
haría un viaje a Europa «para estudiar y perfeccionarse en su oficio», con una
asignación de ciento sesenta pesos mensuales.
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Sergio Camargo. Fotografía de
Julio Hacines, 10.5 x 6.3 cm. Colección Pilar Moreno de Angel, Bogotá
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Este
viaje de Julio Racines a Europa se llevó a cabo, y en París se dedicó a estudiar las
técnicas de grabado por medio de la galvanoplastia y el cincograbado. A su regreso al
país, puso en práctica en el Papel Periódico Ilustrado dicho aprendizaje. En
Europa, Racines había sido recibido como miembro honorario de la Sociedad Belga de
Fotografía.
Alberto
Urdaneta, en 1886, en su calidad de director de la Escuela de Bellas Artes, organizó en
Bogotá la más importante exposición artística realizada durante el siglo decimonónico
en Colombia. Se expusieron las fotografías de Antonio Faccini (ca. 1840-1897). Julio
Racines mostró sus excelentes obras, y por ello recibió el primer premio de la
exposición en lo referente a fotografía. Se mostraron, además, cuarenta y seis
fotografías de gran formato de las obras maestras del Museo de Amsterdam, obsequio del
doctor Rafael Núñez a la Escuela de Bellas Artes. Demetrio Paredes no presentó ninguna
de sus obras fotográficas, pero en cambio obtuvo un premio como poseedor de las mejores
obras de arte nacionales. Otros galardones fueron otorgados a los coleccionistas Carlos
Pardo y Rafael Pombo.
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Un «respaldo» de la Fotografía de
Rocines. 10.5 x 6.3 cm. Colección Pilar Moreno de Angel, Bogotá.
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La muerte de Alberto Urdaneta y la clausura del Papel Periódico
Ilustrado marcaron el fin de una importante época del periodismo y del arte en
Colombia. En el tiempo que faltaba para concluir el siglo, no se volvió a montar ninguna
notable exposición de bellas artes. La xilografía sufrió un duro golpe con la clausura
de la escuela de grabado. Colombia dejó de recibir el impulso cultural, renovador y vital
de este hombre polifacético, generoso y por demás brillante.
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Dos caballeros.
Fotografía de Rafael Villaveces, post 1885. 10.5x6.2cm.
Colección Pilar Moreno de Angel, Bogotá.
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BIBLIOGRAFIA
MORENO DE ANGEL, PILAR.
Alberto Urdaneta. Biblioteca Colombiana de Cultura. Bogotá. Instituto Colombiano
de Cultura. 1972.
MORENO DE ANGEL, PILAR.
«La colección de Alberto Urdaneta». Prólogo del libro Dibujos y caricaturas
de Alberto Urdaneta. Bogotá. Ediciones Sol y Luna. 1976.
ORTEGA RICAURTE, CARMEN.
Dibujantes y grabadores del Papel Periódico Ilustrado y Colombia Ilustrada.
Biblioteca Colombiana de Cultura. Bogotá. Instituto Colombiano de Cultura. 1973.
SERRANO, EDUARDO. Historia
de la fotografía en Colombia. Bogotá. Museo de Arte Moderno de Bogotá / O.P.
Gráficas. 1983.
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Grupo de amigos.
Fotografía de Demetrio Paredes. 16.4 x 10.8 cm
Colección Pilar Moreno de Angel, Bogotá.
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Tipo de indio
jaulero de Bogotá, Xilografía de Ricardo Moros Urbina ("Papel Periódico
Ilustrado", febrero 5 de 1885) y la fotografía original de Julio Racines, Colección
Jorge Langladis, Bogotá.
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